El día que dinamitaron una parte de la barra de la playa de Las Canteras

Las Canteras nos ofrece amaneceres y atardeceres increíbles

Una de las joyas de Las Palmas de Gran Canaria es, sin lugar a dudas, la playa de Las Canteras. No en vano está reconocida como una de las mejores playas urbanas del mundo. Su nombre original era el de “playa del Arrecife”, en referencia a la barra rocosa natural que la protege del fuerte oleaje. El cambio de denominación se debió a la extracción de piedras que se realizaba en ese arrecife, tanto para fabricar pilas para filtrar agua y hacerla potable, como para construir las primeras casas y templos de Vegueta

Durante siglos, nuestra playa fue usada como puerto de abrigo para el atraque de barcos, como lo atestigua uno de los primeros mapas donde aparece reflejada. En dicho mapa se aprecia cómo el número de barcos dibujados frente a ella es superior a los se dibujan junto al Castillo de La Luz.

Sin embargo, la protección natural que la zona ofrecía para que los barcos fondearan se veía oscurecida por la facilidad con que los navíos podían ser atacados por piratas, al estar la zona muy lejos del alcance de los cañones del cercano Castillo de la Luz.

(Antiguamente, Las Canteras fue utilizada como muelle)

Ese contratiempo hizo que poco a poco el tráfico marítimo se fuera desviando hacia el otro lado del istmo, donde la artillería defensiva podía hacer replantear a los atacantes sus intenciones de abordaje.

Uno de los últimos grandes barcos que usaron la actual playa de Las Canteras como muelle fue la fragata Trinidad. Este navío, de 500 toneladas, atracó en el lugar para descargar y cargar mercancía en el año 1880.

Para que las gestiones de estiba se pudieran llevar a cabo sin riesgo de que la Trinidad encallara en la barra fue necesario dinamitar parte de ella. El encargado de la tarea fue Salvador Medina Sosa, siendo Francisco Rodríguez Quevedo el intrépido capitán que logró introducir el casco del barco por la estrecha entrada.

(Pila y bernegal, agua para beber en los hogares canarios)

En la actualidad, nuestra playa de Las Canteras se enfrenta a un grave reto que pone en peligro su futuro. Al no existir ya la rotación de la arena por el viento, como ocurría antes de la construcción de los edificios que la rodean, se está llenando, cada vez más, de arena. Eso hará que llegue un momento en el cual entre la barra y la orilla ya no habrá mar, perdiéndose por tanto el soco que el arrecife ofrece a los bañistas y usuarios de la playa.

A ese problema hay que sumarle el medioambiental, ya que al desaparecer la seba que alimenta a las especies marinas éstas también están abocadas a la extinción.

Esperemos que ahora que el gobierno de Canarias va a hacerse con las competencias en costas, nuestras autoridades actúen e impidan que ese negro destino se cumpla.

 

Juan Carlos Saavedra

Escritor, investigador y divulgador de la cultura canaria

http://www.juancarlossaavedra.com