La importancia de los mitos y las leyendas para poder conocer la identidad de un pueblo

Mitos y leyendas

Decía el filólogo e historiador francés Georges Dumézilque que  “un país sin leyendas se moriría de frío”, y que “un pueblo sin mitos está muerto”. Probablemente no se equivocaba

Si hacemos un breve repaso de la historia del mundo podemos observar que prácticamente todas las civilizaciones y culturas cuentan con mitos y leyendas propias que les definen. En algunos casos son relatos en los que se combina lo natural con lo fantástico, mientras que en otros simplemente se “exageran” hechos reales que ocurrieron en un lugar o un territorio determinado. Sin embargo, en todos ellos, siempre se comparte un marcado y muy relevante punto en común: todos los mitos y las leyendas forman parte y se nutren del patrimonio colectivo y la herencia cultural de un pueblo, actuando como fiel reflejo de su folklore y de su memoria histórica.

Cualquier mitología es, por tanto, una expresión cultural que va más allá de lo puramente narrativo (aunque sin perder necesariamente su carácter divulgativo), con los que se busca dar respuesta -en muchos casos en la forma de alegorías- a preguntas más o menos complejas que un pueblo o núcleo social se hace a sí mismo sobre determinados fenómenos para los que no se logra encontrar explicación, ya sean estos naturales o no, o incluso filosóficos y existenciales.

Del mismo modo, también funcionan en muchos casos como una herramienta simbólica con la que se abordan una amplia variedad de temáticas como el eterno enfrentamiento entre lo “bueno” contra lo “malo”, la importancia del ser virtuoso en contraste con las debilidades del ser humano, o el autoconocimiento y la superación de los obstáculos, promoviendo en muchos de estos relatos auténticos climas de reflexión que pueden abarcar los ámbitos más diversos e inesperados.

La fascinación que despiertan todavía a día de hoy estas historias resulta indudable, abarcando además un amplio abanico de consumidores de toda condición y edad.

Basta tan solo observar cómo obras con claras reminiscencias a los mitos clásicos, las leyendas populares o incluso a los cuentos de hadas, como “El señor de los Anillos”, “Harry Potter”, la saga de “La Guerra de la Galaxias” o personajes como Superman, Batman o la práctica totalidad de la factoría Marvel, triunfan en los más diversos formatos como pueden ser el editorial, el cinematográfico o incluso los cómics y los videojuegos.

Son todos ellos productos cuyo éxito, que además perdura a lo largo del tiempo pese a que en un principio fueran considerados como productos “rápidamente desechables”, se mantiene con una enorme trascendencia en el imaginario colectivo y que va mucho más allá de la cultura de masas.

Este fenómeno responde, en el caso de los mitos y las leyendas, a que muchas de las tramas y las subtramas que se esconden en la parte «inconsciente del relato» se nutren de un tronco común y que hinca su origen en la tradición popular, contándonos historias que se basan en arquetipos ancestrales y que nos plantean interrogantes que a casi todos nos preocupan desde la Antigüedad, como son el destino, la muerte, el amor o el deseo de trascender.

No es de extrañar, por tanto, que muchas de las leyendas y las fabulas más populares que conforman la mitología de Canarias, relatadas en muchos casos ya incluso desde los tiempos prehispánicos, sean por ejemplo la de Guayota, el Maligno, un dios demoníaco cuyo nombre significa el destructor y que habita en las zonas donde acaecen las erupciones volcánicas que conformaron su geografía insular; o la de la mítica isla errante de San Borondón, aquella que aparece y desaparece y que algunos han querido identificar como el anhelo de alcanzar un mundo mejor, en una tierra alejada de los principales núcleos comerciales y en donde la emigración, debida generalmente a la pobreza, ha sido predominante en etapas especialmente complejas.

Sea como fuere, uno de los mejores modos y, probablemente el más didáctico para poder conocer la verdadera identidad de un pueblo, es conociendo sus mitos y sus leyendas, relatos que de una manera u otra han perfilado su imaginario colectivo y cuya influencia se arraiga profundamente en su cultura, transmitiéndose de generación en generación como un vehículo que refleja la idiosincrasia de un territorio y que facilita preservar su memoria histórica y el descubrimiento de sus raíces.

 

Iván Monzón López