lunes 18/10/21

Leyenda y mitología en la tierra de los volcanes

Cincuenta años después de la erupción del Teneguía, la tragedia que estamos viviendo estos días en nuestra isla bonita de La Palma nos ha venido a recordar a todos que Canarias, además de ser un conjunto de islas cuya identidad va ligada al dulce aroma del Atlántico y el salitre, es una tierra que alberga en sus entrañas la belleza (pero también la furia) de los volcanes y de la lava.

Guayota, el Maligno
Guayota, el Maligno

Podría decirse incluso que, en cierto modo, nuestro Archipiélago es en el fondo un “vergel de belleza sin par”, formado por ocho fragmentos de lava que fueron brotando poco a poco al abrigo del imparable rugir de los volcanes y que ahora, miles de años después, navegan juntas en la inmensidad del océano.

Estas singularidades, prácticamente únicas en el mundo, han supuesto que la naturaleza haya sido realmente generosa con nuestra tierra y haya querido regalarnos una amplia diversidad de paisajes, hábitats y ecosistemas tan extraordinarios que parece increíble que convivan todos juntos en un territorio tan pequeño y fragmentado como es el nuestro.

Nos encontramos, por tanto, ante un impresionante mosaico de variedades paisajísticas y ecológicas impregnadas de una magia poderosa y un simbolismo muy especial que muchos creen, yo entre ellos, que llevó a los antiguos griegos a identificar a las Islas Canarias con las Islas Afortunadas o los Campos Elíseos, es decir, el paraíso de su mitología.

Todo ello ha tenido su lógico reflejo en el día a día de los isleños, habitantes de una tierra formada por frondosos valles, bosques y pinares que contrastan con un sinfín de majestuosas playas de arena multicolor, volcanes y barrancos que, de un modo u otro, han influido y arraigado con fuerza en los usos, costumbres y tradiciones de sus gentes.

Ya en la etapa prehispánica, anterior a la conquista, los aborígenes de las Islas habían desarrollado su propia mitología, a través de una serie de cuentos y fábulas en las que trataban aspectos como el bien y el mal, el significado de la vida y de la muerte, fenómenos naturales como la salida y la puesta del sol o el ciclo lunar y las estaciones, o los orígenes del universo, generalmente asociado a figuras sobrenaturales y dioses todopoderosos, como en la inmensa mayoría de las mitologías.

No es de extrañar entonces que una de las principales leyendas de la mitología canaria sea la de Guayota, el Maligno, un dios demoníaco cuyo nombre significaba el destructor y que, de manera similar a la Diosa Pele en la mitología hawaiana, habitaba en las zonas donde acaecían las erupciones volcánicas, aunque especialmente en el interior del Echeyde, posteriormente conocido como el Teide.

Aunque existe muy poca documentación sobre esta leyenda, en el interior del Teide se han encontrado restos de ofrendas que hacían nuestros antepasados a Guayota para apaciguarle y evitar con ello las erupciones del volcán, y que, cuando ésta ya parecía que iba a ser inevitable, se encendían hogueras en diversos puntos de la isla para que el demonio pensara que seguía en el infierno y siguiera con su camino sin arrasar las zonas de cultivo o su ganado, lo que, en definitiva, era la vida y principal sustento de los canarios en aquellos tiempos.

Ante un acontecimiento tan terrible e insólito como la erupción del volcán de Cumbre Vieja en La Palma, me resulta muy difícil no pararme a reflexionar que la realidad de la tierra canaria es que surgió de la lava y que, aunque no siempre la veamos, convive con nosotros en las profundidades como parte de nuestra identidad.

Somos, indudablemente, una tierra de volcán, salitre y lava bañada por los alisios, pero al mismo tiempo, una tierra de solidaridad, como demuestra cómo se ha volcado todo el pueblo canario en ayuda de nuestros hermanos palmeros bajo la máxima de JUNTOS SOMOS MÁS.

Esperemos que cuando todo esto pase, porque pasará, se logre volver a la normalidad y sobre todo, que los principales afectados puedan recuperar sus vidas lo antes posible... Sin embargo, y aún a pesar de las duras situaciones y total desconsuelo que ha traído consigo la lava, con lo que me quiero quedar es con los numerosos actos de bondad que se han generado desde todas las islas y que creo que favorecen la unión de una comunidad como la canaria.

Mucha fuerza para La Palma, desde aquí todo mi apoyo.

 

Iván Monzón López

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