domingo 7/3/21

Merçi Gran Canaria

Durante la conocida como "Guerra de la Independencia"las tropas españolas que luchaban contra el ejército francés capturaron a numerosos soldados de Napoleón. El destino de éstas nos lo explica nuestro experto en cultura canaria, Juan Carlos Saavedra, en el siguiente artículo

Napoleón con sus tropas
Napoleón con sus tropas

A lo largo de la contienda, los mandos fieles al Rey Fernando VII decidieron enviar a dichos prisioneros a los dos archipiélagos bajo soberanía española: Baleares y nuestras islas. 

Se calcula que el contingente que fue recluido en la Isla de Cabrera ascendía a unos 14.000 soldados. Allí se les racionó la comida y el agua, lo que les obligó a llegar a tener que recurrir al canibalismo para poder subsistir. Solo sobrevivieron a tan dramática situación 3.700  franceses que fueron repatriados a Marsella tras la finalización de la contienda.

Mejor suerte corrieron los 1.500 que fueron deportados a Canarias. Ante la imposibilidad de disponer de recursos para alimentarlos manteniéndolos unidos, se decidió repartirlos entre las islas de Tenerife, La Palma y Gran Canaria.

Ejemplar antiguo de Memorias de un Noventón

Domingo J. Navarro en su libro "Recuerdos de un noventón", escrito cuando su autor tenía 90 años y publicado en el año 1895, cuenta cómo los soldados de Napoleón que llegaron a Las Palmas de Gran Canaria fueron alojados en el Hospital de San Martín. A diferencia de lo que ocurrió en Baleares, en palabras del propio Domingo J. Navarro:

"En honor de nuestros abuelos debemos declarar que todos los vecinos, hasta los menos acomodados, acudieron a socorrer a los prisioneros, sacándolos del encierro bajo su responsabilidad y llevándoselos a sus casas, más como hijos adoptivos que como servidores asalariados"

Hospital San Martín

(Imagen: Hospital de San Martín)

Los "prisioneros franceses" devolvieron a los vecinos los favores prestados en el año 1811, cuando la isla fue azotada por una epidemia que obligó a la mayoría de los habitantes de Las Palmas de Gran Canaria a refugiarse en el campo.

Mientras eso ocurría, las tropas de Napoleón no solo cuidaron de las casas y se encargaron de enterrar a los muertos, sino que al regreso de los vecinos (en palabras otra vez de Domingo J. Navarro):

"Nuestros huéspedes franceses habían enjalbegado las casas interior y exteriormente; pero deseando mejorar el aspecto de los mezquinos frontis, pintaron con agua de cola y negro - humo los zócalos, pilastras y cornisamento que les faltaban. Con semejante adorno quedaron todas las casas vestidas de rigurosos luto; y para acentuar el duelo, los chubascos diluyeron la débil pintura, que cayendo a hilos más o menos gruesos sobre las blancas paredes dábales la apariencia de llorar las crueles desdichas y tal vez el abandono de que fue víctima la desgraciada ciudad de Las Palmas"

Domingo J Navarro

(Imagen: Domingo J. Navarro)

Tras acabar la guerra muchos regresaron a su patria pero otros decidieron quedarse aquí dando origen a dinastías canario - francesas que aún perduran.

Domingo J. Navarro definió ese momento como "de duelo para ellos y para el vecindario de Las Palmas".

Seguro que los que volvieron a Francia recordaron durante muchos años el trato recibido en Gran Canaria.

Nota: En los tiempos de Domingo J. Navarro nuestra capital se llamaba solo "Las Palmas", por eso hemos decidido mantener sus palabras intactas.

 

Juan Carlos Saavedra

Escritor, investigador y divulgador de la cultura canaria

www.juancarlossaavedra.com

 

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