viernes. 02.12.2022

¿Pecamos...? Llegó el día de Santiago

Estamos en año Jacobeo. Las personas que recorran el camino “homologado” por la Iglesia para llegar a uno de los templos dedicados al santo, obtendrán una serie de indulgencias y perdones para sus pecados

Santiago Apóstol
Santiago Apóstol

Ese “beneficio” no es nada comparable a los que se auto otorgaban nuestros ancestros cuando veneraban, hasta el año 1849 a Santiago “mata moros” en su emplazamiento original, en la Ermita del Pinar, en San Bartolomé de Tirajana.

Fue precisamente en ese año de 1849 cuando el Obispo Codina decidió prohibir las celebraciones que allí se practicaban y trasladar la imagen del santo a su actual ubicación en Tunte.

Año Xacobeo

Las razones para ese traslado nos las descubre Santiago Cazorla León en su libro “Las Tirajanas de Gran Canaria”.

Cuenta Santiago Cazorla que el sucesor de Codina, el Obispo Joaquín Lluch y Garriga, se dio cuenta de que el dinero recaudado en la nueva ubicación del santo era muy poco, en comparación del que se obtenía en su anterior emplazamiento. Para conocer las razones de Codina para ordenar ese traslado que repercutía de forma manifiesta en la economía de la Iglesia, decidió preguntar al cura de San Bartolomé los motivos.

Su respuesta fue: “El excelentísimo Obispo Buenaventura Codina, enterado de que la festividad del Apóstol Santiago que se celebraba en su Ermita del Pinar tenía más de bacanal que de religiosa, que eran muchos los desórdenes que se cometían en ella, ya por hallarse en un solitario en medio de los bosques, ya por no haber autoridad inmediata para contener el gentío mandó que se trasladara la imagen a la Parroquia de San Bartolomé, lo que ocurría en la Ermita del Pinar".

¿Pecamos...? Llegó el día de Santiago

La bajada de la recaudación obedecía a que en el nuevo emplazamiento no se permitía a los fieles realizar las actividades que hacían en El Pinar. “También hay muchos, muchísimos, que se retiraban con sus votos porque no se les permitía entrar en la Iglesia a caballo, muchos desnudos, otros con mujeres al hombro, se les prohibió gritar, silbar y brincar dentro de la Iglesia, esto acaso Ilustrísimo señor sería un motivo para paralizar un poco las limosnas…”

Como vemos, la peregrinación isleña al apóstol Santiago “era más para pecar” que para obtener el “perdón de los pecados e indulgencias divinas".

¿Pecamos...? Llegó el día de Santiago
Comentarios