domingo 25/7/21

Tu bebé sabe lo que sientes, se lo dicen sus neuronas espejo

Cuando tu hijo observa lo que haces, las mismas neuronas se activan en su cerebro como si viviera una experiencia idéntica. En el momento que las personas somos capaces de captar al otro, nos situamos en su interioridad y, de forma imitativa, nos comprendemos. Así se forman los vínculos humanos

Tu bebé sabe lo que sientes, se lo dicen sus neuronas espejo
Tu bebé sabe lo que sientes, se lo dicen sus neuronas espejo

¿Alguna vez te has preguntado por qué las emociones son contagiosas? Las neuronas espejo nos permiten aprender de los demás. Tanto si lloramos como si reímos, se activa una reproducción interna que envía señales al sistema límbico de las emociones para que así, quién observa, empatice.

El descubrimiento de estas neuronas fue uno de los más interesantes de la Neurociencia a finales del siglo XX vinculados al aprendizaje y ocurrió de forma fortuita. En 1996, los investigadores de Giacomo Rizzolatti estaban haciendo investigaciones con macacos con cerebros monitorizados. Se dieron cuenta que unas células neuronales de la zona del lóbulo frontal y del parietal se activaban cuando los animales hacían un movimiento y los investigadores, también.

Así que tenemos una gran responsabilidad en la educación de nuestros hijos, porque en todo momento somos modelos para ellos. El ambiente que propiciemos será el que interioricen y normalicen a través de representaciones mentales en sus pequeños cerebros.

Tu bebé sabe lo que sientes, se lo dicen sus neuronas espejo

Llevemos ahora las neuronas espejo al sueño. Llega la hora de dormir, se nos echa el tiempo encima, responsabilidades, prisas y... ¡no podemos dormir a nuestro bebé, no concilia de ninguna manera! Qué agotador o frustrante nos sentimos, nos dan ganas hasta de llorar y todo se pone peor por momentos. 

¿Quién se está sintiendo así también? Nuestro bebé. A través de nuestros actos, forma de atenderle, acariciarle, mirarle o hablarle está percibiendo todo. Detente un momentito antes de la rutina de sueño, respira y tranquilízate. Para poder trasmitirles seguridad para dormir, primero debemos estar calmados nosotros mismos. Para cuidarles, debemos cuidarnos.

Y tú, ¿te has sentido así alguna vez? ¡Cuéntame que te leo!

 

Mónica Quesada

 Asesora de sueño Infantil Certificada, maestra y CEO

http://www.dormirhastalalunayvolver.com

Tu bebé sabe lo que sientes, se lo dicen sus neuronas espejo
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