sábado 27/11/21

Libérate de la negatividad

Vivimos en un entorno donde la negatividad florece con mucha facilidad, donde pareciera que ser negativo es lo normal y/o lo natural. La mayoría de las veces, este estado de negatividad se manifiesta a través de la apatía y la depresión

Libérate de la negatividad
Libérate de la negatividad

Una buena parte de la población mundial funciona en estos estados, en los cuales se sienten desesperanzados, frustrados, en soledad, como si no les importara nada ni nadie, se sienten incapaces de satisfacer sus necesidades básicas ni que sea posible recibir ayuda de ninguna parte. La apatía, que es uno de los estados más dominantes en la población media mundial, indica una falta de energía vital y un desgano generalizado que se traduce en un cansancio permanente, que es lo que normalmente siente un número significativo de personas de manera constante.

Los sentimientos de apatía son el resultado de la falta de conexión con nuestras emociones básicas de amor, cariño y afecto que nos conducen a una vida con sentido. La apatía se manifiesta a través de pensamientos como "hagas lo que hagas no va a funcionar", "estoy demasiado ocupado para hacer esto o aquello", "estoy demasiado cansado", "estoy demasiado dormido".

La forma de salir de la apatía y del estado de negatividad que ella produce es recordarnos a nosotros mismos la intención de conseguir ser más libres para ser más eficaces y felices y soltar la resistencia que nos mantiene en ese estado depresivo y apático.

Formas de superar la apatía:

  1. Cuando vemos la compensación que recibimos al no abandonar esta actitud apática, que se traducen mayormente en excusas encubiertas que ocultan algún miedo, haciéndonos sentir seres diminutos e incapaces y lo expresamos a través de un “no puedo”, pero que en realidad es un ”no quiero”

  2. Con frecuencia, detrás de cada “no puedo” hay un temor. Cuando nos fijamos en esto pasamos de la escala de la apatía al miedo, que es un estado emocional de mayor intensidad, porque el miedo empieza a motivarnos a actuar, a buscar alguna solución para salir y movernos de donde estamos. Una vez superado el miedo pasamos a la ira, el orgullo y el coraje, que son estados superiores a la apatía. Ilustrando esto con un ejemplo muy común en la mayoría de las personas, es el miedo a hablar en público, normalmente ese miedo está encubierto en una justificación de apatía y nos decimos: “No tengo nada que decir”, o quizás también podemos pensar: “No puedo hablar en público es demasiado estresante “. No es que no podamos hacerlo, la realidad es que nos da mucho miedo. En lo más profundo, eso que nos da miedo es algo que deseamos hacer, pero no sabemos cómo hacerlo. Al observar el deseo que se encuentra bloqueado por el miedo, pasamos de sentir miedo a la ira que nos produce el no saber cómo hacerlo, y que de alguna forma ha bloqueado nuestros logros en el pasado. Esta ira nos conduce a la decisión de hacer algo al respecto y decisión podría ser la de tomar un curso de oratoria. En este caso, estamos ascendiendo a la energía del orgullo, en la que finalmente empezamos a sentirnos seres capaces y nos empezamos a adueñar de la situación que nos tenía inicialmente paralizados en el “no puedo”. Irán surgiendo nuevos miedos en el curso de oratoria, pero ya estaremos en la energía del coraje y así nos sentiremos con la capacidad de afrontarlos y superarlos.

  3. Todo esto nos lleva a la “aceptación”. Con la aceptación estamos libres de las resistencias que se manifestaban en la forma de apatía, miedo e ira. Cuando estamos en el estado de “aceptación”, ganamos confianza, entonces empezamos a pensar “puedo hacerlo”. En este nivel logramos ser más conscientes de nosotros mismos y de los demás, pasamos a ver más allá de nuestro propio dolor, vemos también el dolor de los demás y empezamos a preocuparnos por ellos. Esto nos conduce a un estado de compasión y de paz, logramos compartir y comprender también a los otros, lo que nos produce satisfacción y placer no solo por ser capaces de vernos a nosotros mismos, sino porque también hemos logrado ver y compartir emociones con los demás. Empezamos a despertar una gracia transformadora que nos lleva a un sentimiento de conexión y compasión por el sufrimiento de los otros. De esta manera logramos liberarnos de los estados emocionales más bajos y de la negatividad que dichas emociones nos producen, impulsándonos en una progresión ascendente de estados emocionales que nos permiten sentir placer al apreciar la felicidad y los logros de los demás.

 

Kary Piloto

Coach y mentora en auto-gestión emocional

@karypiloto_mentora

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