El campamento de Arguineguín, sin migrantes

Migrantes en el muelle de Arguineguín

Tres meses y nueve días después desde su instalación, un vacío acompaña a Arguineguín, que ya no da refugio a ningún migrante

El campamento de primera acogida para los inmigrantes que llegan en patera del muelle de Arguineguín, en el sur de Gran Canaria, ha quedado vacío sobre las 22.15 horas de este domingo, tres meses y nueve días después de haberse instalado, según ha confirmado a Efe la Delegación del Gobierno.

Con la salida de los últimos 27 hombres que quedaban en el campamento, el Ministerio de Interior da cumplimiento al requerimiento que le hizo el viernes pasado el Defensor del Pueblo, que le instó a desmantelar «de inmediato» ese campamento, en el que llegaron a hacinarse hace semanas 2.600 personas.

La relativa normalidad de este fin de semana, en el que no ha llegado ninguna patera a Gran Canaria, ha permitido a los ministerios de Interior y Migraciones reubicar a los últimos ocupantes del muelle en el campamento de Barranco Seco, en Las Palmas de Gran Canaria, y en varios complejos turísticos de la isla.

Arguineguín es, desde hace años, el principal puerto de operaciones de Salvamento Marítimo en Canarias para la asistencia a las pateras detectadas al sur de las islas.

Allí, la Cruz Roja montaba (y desmontaba) un hospitalito y dos o tres tiendas para las primeras atenciones cada vez que Salvamento Marítimo comunicaba que había rescatado a una patera en Gran Canaria, en una dinámica de trabajo que se vio desbordada este verano, con la continua llegada de embarcaciones.

Ello -y la negativa del Ayuntamiento de Agüimes a que Cruz Roja montara un campamento humanitario en el polígono industrial de Arinaga, que ya estaba en proceso de construcción- provocó que el 20 de agosto en el muelle de Arguineguín las dos o tres tiendas provisionales se acabaran convirtiendo en un campamento para, en teoría, 400 personas, con 14 baños químicos y algunas duchas.

Sin embargo, la llegada de inmigrantes se intensificó en septiembre y generó las primeras escenas de hacinamiento. Y cualquier previsión quedó por completo desbordada en octubre y noviembre, meses que por sí solos han aportado más de 12.000 llegadas de inmigrantes a Canarias, la mayoría a Arguineguín.

Con días de más de 1.000 rescates en la costa de Gran Canaria, el campamento se transformó en un lugar donde llegaron a amontonarse hasta 2.600 personas en muy pocos metros cuadrados, sin techo para todos, donde se dormía sobre una manta extendida en el suelo, se compartía baño con cientos de personas y era prácticamente imposible mantener la distancia de seguridad del protocolo Covid. Y las ONG comenzaron a referirse al muelle de Arguineguín, sin ambages, como el «campamento de la vergüenza».

El Defensor del Pueblo exigió el viernes su cierre inmediato por no ofrecer unas condiciones mínimamente dignas, pero antes lo habían hecho el Gobierno de Canarias, el Ayuntamiento de Mogán, la Comisión Española de Ayuda al Refugiado, Human Rights Watch y Amnistía Internacional, entre otras organizaciones sociales.