El Parque de Santa Catalina se significa como punto de homenaje a la disidencia sexual y de género

Placa homenaje disidencias sexuales Parque Santa Catalina 8

Con esta placa conmemorativa, se pretende concienciar a la sociedad y visibilizar la lucha, represión y resistencia de la comunidad LGTBI durante la dictadura franquista

El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y el Gobierno de Canarias han descubierto hoy, en conmemoración del Día Internacional contra la LGTBIfobia, una placa en el Parque de Santa Catalina en homenaje a los y las disidentes sexuales y de género que sufrieron persecución durante la dictadura franquista.

Esta iniciativa, impulsada y financiada por la Concejalía de Reyes, forma parte del proyecto "Estrategia para la Memoria Histórica de la disidencia sexual y de género en Canarias" de la Dirección General de Diversidad del Ejecutivo regional, que promueve la significación de lugares y monumentos en diversos lugares emblemáticos del archipiélago. Al acto han asistido asimismo diversos representantes del movimiento LGTBI en Canarias. 

El Parque de Santa Catalina se convirtió durante la dictadura y la transición a la democracia en un espacio de referencia para la colectividad disidente, por ser un punto de encuentro y protección, así como un sitio donde se vivió con especial virulencia el control y la represión policial del Estado. 

A partir de hoy, el parque contará con una placa visible que indica el valor histórico de este lugar para la comunidad LGTBI. Este elemento incluye además un código QR que enlaza con la web de memoria histórica del Gobierno de Canarias, en la que se explican, de forma didáctica, los motivos que justifican esta relevancia histórica. 

La concejala de Igualdad y Diversidad del Consistorio capitalino, Mari Carmen Reyes, aseguró que "visibilizar a través de la memoria histórica la lucha de la comunidad LGTBI, especialmente durante los años de la dictadura franquista, es imprescindible para que la ciudadanía conozca la realidad que sufrieron estas personas y su lucha por conseguir la igualdad de derechos". 

Por su parte, la concejala de Servicios Públicos, Inmaculada Medina, expuso que "este emplazamiento ha sido y será siempre un lugar que representa la transgresión y la diversidad que se luce cada año en esta plaza y que forma parte de nuestra historia y nuestra cultura. Esta placa es un agradecimiento y reconocimiento a todos y todas las valientes y luchadoras que dieron un paso al frente para reivindicar los derechos LGTBI". 

El director general de Diversidad del Ejecutivo regional, Víctor M. Ramírez, agradeció que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se haya sumado a esta iniciativa del Gobierno de Canarias que va a permitir "recordar, para no repetir, la persecución que sufrieron muchas personas por sus identidades y orientaciones disidentes". "También es una manera de reconocer a muchas activistas y el gran valor que tuvieron al convertirse en auténticas resistentes al régimen dictatorial y durante los primeros años de transición". 

El Parque de Santa Catalina, lugar emblemático del turismo, el comercio y la actividad portuaria a partir de los años 60, se convirtió en símbolo de la diversidad de nacionalidades, etnias y culturas. En este contexto, la comunidad de disidencia sexual canaria se encontró con el turismo homosexual del norte de Europa y con una nueva visión de aquellas sociedades donde contaban con más libertades. 

Las terrazas del parque se convirtieron en lugar de encuentro e intercambio de experiencias. A ello se sumó el Carnaval, momento idóneo para la exhibición de la pluma y de los disfraces. Al mismo tiempo, Santa Catalina se convirtió también en escenario de represión y persecución, donde la policía agredía y detenía a las mujeres trans que ejercían la prostitución. 

Esta iniciativa forma parte de la campaña municipal para el 17 de mayo, Día Internacional contra la LGTBIfobia, que tiene como lema 'Una ciudad para todos los colores'. De cara al 28 de junio, Día Internacional del Orgullo LGTBI, el Ayuntamiento instalará otra placa, en este caso en el Polideportivo López Socas, lugar emblemático del activismo homosexual durante la transición.