¿Amas de verdad? ¿Aguantas? O… a otra cosa

¿Amas de verdad? ¿Aguantas? O… a otra cosa

La pareja y su vericuetos, cómo mantener a flote el amor, cómo mantener los encuentros eróticos en el ‘top’ de nuestra lista, cómo comunicarnos para llegar a cuerdos, cómo mejorar en el autoconocimiento para luego compartirlo, cómo canalizar emociones y no vernos secuestrados por ellas, te animo a leer y quizás encuentres respuestas. Si no… sigue buscándolas

 

El verano avanza y contamos con algo más de tiempo, por qué esperar a diciembre para hacer balance. ¿Por qué no aprovechar este momento para reconducir, en lo que se pueda, y no darle la razón a esa estadística que se suele publicar sobre el aumento de divorcios tras el verano? ¡Ey! Alarma, si tú no lo estás pensando, quizás la otra parte sí. Así que, vamos a cuidar a las personas que realmente nos importan y si no, habrá que aplicar aquello de que “una retirada a tiempo es una victoria”.

Volvemos con Sternberg (1988) y su definición del amor. Su planteamiento es que no se dan formas aisladas de amor en las relaciones que tenemos, sino que se combinan tres componentes: intimidad, pasión y compromiso. Hay que sumar a esta ecuación que el amor no es estático y que estos componentes irán variando en intensidad; seguro que lo has experimentado en tu relación. ¿El compromiso llegó desde el primer día? ¿La pasión sigue siendo la misma que al inicio de la relación?

En el modelo de amor de Sternberg estos tres componentes (intimidad, pasión y compromiso) serían los vértices de un triángulo, según las combinaciones en las que nos movamos con nuestra pareja desarrollaremos un tipo de amor. Lo que debes preguntarte es ¿dónde te sitúas tú? ¿Y tu pareja? ¿Hay equilibrio? Si combinas intimidad y pasión tendrás el amor romántico, hay una atracción emocional y física pero sin compromiso. Si te mueves sólo desde la pasión estarías en amor apasionado ¿Es suficiente para mantener la relación a flote? A la combinación de pasión y compromiso el autor la denomina amor fatuo, hay falta de intimidad. En el amor de compañero se combinan el compromiso e intimidad. ¿Puedes vivir sin pasión? Cuando sólo existe compromiso sería amor vacío. Y ¡tachán! Llegamos a la clasificación de amor perfecto donde se combinarían los tres componentes. El propio Sternberg reconoce la dificultad para alcanzarlo. Nosotros nos quedaremos con que difícil puede ser, ¡imposible no!. Eso sí, hay que trabajar mucho, así que vamos a ver cómo.

Para mejorar la convivencia pondremos a prueba el tipo de comunicación que adoptamos. Aprovecharemos dos de las máximas conversacionales de Herbert Paul Grice para que nuestra conversación con la pareja sea práctica y nos ayude a comprendernos, a comunicar de verdad y a empatizar. Para este autor, el intercambio debe basarse en el principio de la cooperación, con lo cual hay que usar la sinceridad. ¿Te gusta que te mientan? ¿Desde una mentira se puede construir algo? Otro punto importante es dejar la ambigüedad de lado. ¿Cómo? usando la claridad cuando se expresa lo que se siente, desea, espera, quiere. ¿A quién le gusta sentir que en la conversación hay medias verdades? ¿A quién no se le han puesto los ojos como platos porque lanzas una pregunta para comprender a la otra parte y la respuesta parece un enigma a descifrar? Pon en práctica comunicar de verdad y solicita lo mismo a la otra parte. Te animo a comenzar dando ejemplo.

Otra clave a tener en cuenta durante la conversación es la importancia de los turnos de palabra. Nos afanamos por enseñar a nuestros hijos el respeto del turno de palabra, pero entre adultos y ya enfrascados en conversaciones incómodas se nos olvida la teoría. Pues bien, repasémosla. Cuando hablas con tu pareja es tan importante lo que dices como el uso de los silencios que aportas, esos silencios respetuosos, de escucha activa. Igual de importante es el buen uso de los solapamientos, cuando hablas a la otra parte sin robarle el turno, ya sea porque refuerzas su punto de vista o porque muestras acuerdo, y si no hay acuerdo quizás es mejor no solapar y esperar el turno de palabra. Ahora bien, si caes en solapamiento competitivo, ese en el que tu objetivo es callar al otro, ten en cuenta que estás dejando ver que no existe una relación equilibrada. Con ese ‘pisar’ al otro mientras habla quieres mostrar tu poder, algo que en la relación de pareja no ayuda. Si la otra parte te está explicando algo y solapas con un “ya… ya… siempre estás igual, siempre con lo mismo”. ¿Te gustaría escuchar eso mientras intentas hablar? Plantéate qué tipo de solapamiento usas cuando hablas con tu pareja, o cuál usa tu pareja contigo.

Otra parte importante es el estar presente de verdad, ¿Estás realmente con tu pareja cuando estás con ella? Parece un juego de palabras pero, ya sabes que de nada sirve estar con alguien de cuerpo presente. Si dejas tu cuerpo pero tu mente vuela hacia lo que te pasó hace un rato, lo que vas hacer después, siento decirte que no estás. Y si esto te pasa cuando mantienes una conversación, la cosa empeora. Apliquen en la pareja una dosis de admiración y para ello ambos deben ESTAR de verdad con el otro. Implicados en lo que están haciendo juntos, sea lo que sea. ¿Te gusta sentir que te comprenden, que ambos están conectados? ¿Que sólo existes tú en ese momento que comparten? ¿Que te mira como nadie te mira? Es una forma de estar en pareja que la nutre de una energía positiva y eso repercute en los encuentros eróticos. Se necesita un ambiente emocional positivo y de seguridad.

A veces debemos parar, hacer autoanálisis para saber por qué reaccionamos cómo lo hacemos, para ello el uso del ‘mindsight’ viene muy bien. Daniel J. Siegel nos recuerda la importancia de ser capaces de observarnos a nosotros mismos. Poner en práctica la inteligencia emocional de la que tanto habla Daniel Goleman para escoger la emoción adecuada en cada momento, vivirla, sentirla y expresarla. Practicar la capacidad de amoldarnos emocionalmente no siendo inflexibles y dejando de lado la rigidez emocional. Sumemos a todo esto el paso por ‘Bliss Station’ de la mano de Joseph Campbell, él te anima a conectar contigo. ¿Cómo? Dedicándote un tiempo y un espacio solo a ti, aunque les animaría a trabajarlo también en pareja. Creo que con estas claves estás a tiempo de reconducir si hay que hacerlo o de seguir disfrutando y fluyendo aún más si ya lo hacías. Aunque sea verano, y estés en modo relax, olvides lo que olvides, no olvides el humor. ¡Hasta pronto!

 

Rut Mónica Díaz

Sexóloga

@sexologarutmonicadiaz