¿Por qué me siento así? La disforia poscoital

¿Por qué me siento así? La disforia poscoital

Que un momento de placer pueda acabar en llanto no es agradable, pero menos agradable es dejar que se alargue en el tiempo y no saber el por qué. Quizás durante la lectura del artículo encuentres la pregunta que no te habías hecho

La otra cara del ansiado orgasmo, del disfrute de una meseta y resolución que, pareciendo idílicas, acaban en una especie de drama. ¿Has llorado alguna vez tras llegar al orgasmo? ¿Al terminar un encuentro erótico? ¿Sí? ¿Te has sentido triste sin saber por qué? Las personas que mentalmente han respondido un sí rotundo, bienvenidas al ‘club’. Por esta situación pasan ambos sexos, aunque estadísticamente es más frecuente en mujeres. ¿Qué etiqueta lleva este estado transitorio? Disforia poscoital. Se trata de una sensación de desagrado que llega de repente, puedes sentir que te invade una profunda tristeza después del encuentro erótico, cuando has llegado al orgasmo y entras en fase de resolución. Se supone que, en ese momento, deberías estar a gusto, en un estado de relax absoluto, saboreando lo sucedido pero no es así.

Las preguntas que pasan por tu mente en ese momento serán variadas: ¿Qué ha pasado? ¿Qué me pasa? ¿Por qué estoy triste? ¿Por qué lloro? ¿Por qué ha brotado algo que no consigo parar? La misma persona que indaga en su interior, y quizás llora a la vez, deseaba ese encuentro, lo ha disfrutado, se ha volcado en todo momento entre besos, caricias, risas, etc., pero ahora se siente vacía y puede que molesta.

Llegados a este punto debemos diferenciar entre llanto por emoción, tu forma de desahogar todo lo sucedido, vivido y disfrutado, sumándole quizás alguna presión que llevabas dentro no siendo consciente y que ha salido en ese momento. ¡Pero ojo! Si esta reacción se repite muy a menudo, en ese caso sería bueno indagar un poquito.

He aquí algunas de las preguntas que podemos hacernos: ¿Cuáles son mis creencias sobre sexualidad? ¿Está afectando la educación sexual recibida en lo que hago, es contradictorio y me siento mal? ¿Para mí esto es algo sucio, malo aunque lo hago y lo disfruto? ¿Siento que no estoy con la persona adecuada? ¿Esto no debería haber pasado, es un error? ¿Este encuentro erótico me ha recordado una situación de abuso del pasado? ¿Quiero acabar con esto y no sé cómo? ¿Lo hago pero porque es lo que toca? ¿No deseo a mi pareja; cómo lo digo? ¿Siento vacío porque sé que la relación solo se sostiene por estos encuentros y no hay nada más?

Con tus respuestas averiguarás si has tenido una educación sexual muy restrictiva o nula educación sexual, si puede que estés entrando en contradicción y eso no te deja disfrutar. Puedes descubrir si consideras tu elección de pareja como la correcta. Puede ser que en tu caso tengas encuentros eróticos por impulso, por consumo de alguna sustancia, sin pensar demasiado en las consciencias. Quizás hay algún trauma no superado con respecto a tu sexualidad, te has sentido vulnerable y sin protección en tu infancia, en etapa adulta o ambas. Puede ser que lleves ya un tiempo en una relación de la que deseas salir. Posiblemente has considerado que hay que tener unos mínimos y lo haces porque es lo que se supone que debes hacer aunque no sea lo que deseas, te nace o te apetece. Cabe la posibilidad de que, a pesar de caer en la cuenta de que tu relación solo tiene como base esos encuentros eróticos y nada más, sigas en ella aumentando la sensación de vacío.

Preguntas variadas para casos variados. Si la disforia poscoital se mantiene en el tiempo y no deja que disfrutes de tus encuentros eróticos debes plantearte preguntas y buscar el origen que te lleva a sentirte de esa manera, y si aún así no consigues disminuir esta sensación pide ayuda a un profesional. Es tu vida y tu bienestar.

También es importante tener en cuenta que en los trastornos bipolares los encuentros eróticos se verán afectados según el estado del paciente, la fase en la que se encuentre y el tratamiento que esté tomando. Si está en fase depresiva, su susceptibilidad, su sensación de vacío y tristeza serán mayores. La pareja que esté a su lado debe ser consciente de ello y sería positivo que ambos tratasen este tema con el especialista que le pauta la medicación. ¿Para qué? Para que se tenga en cuenta la vida sexual de la pareja consiguiendo así que la medicación influya lo menos posible en sus encuentros eróticos. En ocasiones, o la mayoría de las veces, no se pregunta al paciente su historia sexual para saber cómo influirá la medicación y dosis en sus encuentros eróticos, haciendo un flaco favor al paciente y a la relación de pareja, cuando ambos llevaban una vida sexual bastante activa y la medicación da un giro a esa historia y no precisamente en positivo. A pesar de los pesares, ya sabes: no olvides el humor. ¡Hasta pronto!

 

Rut Mónica Díaz

Sexóloga

@sexologarutmonicadiaz