La selección sexual y la monogamia

La selección sexual y la monogamia

Con alguna analogía, con mirar hacia atrás en la historia y hacernos preguntas sobre nuestras conductas en la selección sexual y sus porqués podemos avanzar en el cómo tomar decisiones que sean prácticas y positivas

Teniendo en mente la base biológica de nuestras conductas y los procesos mentales que se activan para poner en marcha todos esos repertorios conductuales y respuestas que damos a lo que nos sucede, vamos a ver cómo nos comportamos ante la posibilidad de reproducirnos.

Sí, sí, por un lado está el encuentro erótico por el disfrute, el placer, el compartir, y por otro el que tiene como objetivo la procreación y el aumento de la familia. En biología se llama 'esfuerzo reproductivo' a todas esas energías que los animales ponen en el emparejamiento y la procreación. ¿Crees que a ti te sucede lo mismo, gastas las mismas energías para elegir una pareja de una noche que para una pareja con la que procrear y cuidar de la prole? Es más, ¿buscas las mismas características en una persona con la que sólo deseas un encuentro erótico que en una con la que piensas pasar día tras día, tener hijos y cuidarlos de forma biparental? Quizás ahí está el quid de la cuestión.

Ya Darwin distinguía entre la selección natural y sexual, ya sabes, no es lo mismo lo que sueles hacer para sobrevivir que lo que harás para poder reproducirte. Cuando hablamos de selección sexual nos ceñimos a los recursos reproductivos, aquí entraría el concepto de la 'anisogamia', que es la reproducción donde se unen dos gametos, de distinto tamaño y coste, en este caso un óvulo y espermatozoide. Piénsalo, no es igual la producción de espermatozoides en número y tamaño que la de los óvulos con mayor tamaño, menos número y más costosos de producir.

Quizás entendamos mejor algunas de las conductas a la hora de elegir pareja para tener descendencia. ¿A quién dejarás fecundar tu óvulo con lo que te ha costado? Aquí entra en escena la Ley de Bateman donde el éxito reproductor de ellos suele estar limitado por el número de fecundaciones que puedan conseguir, y el éxito reproductor de ellas estaría limitado por factores fisiológicos, número de óvulos que puede producir y cuántos retoños puede criar. Quizás por esto, las diferencias en el cortejo y en el ser más o menos selectivos en la elección de pareja sexual. ¿Cómo lo ves?

Después del gasto de energía en la elección de pareja llega, o no, el comprometerse con la causa y coger de la mano a la monogamia. No todos están preparados para la exclusividad aunque se publicite mucho y sirva como moneda de cambio y/o forma de cortejo. Ambos sexos salen ganando cuantas más parejas sexuales tengan a la hora de procrear, ellas porque mejoran las expectativas biológicas, y ellos… ellos encantados. Ahora llega a casa y cuéntale esto a tu pareja a ver si hay acuerdo.

Dejando de lado las bromas, una cuestión es la biología y otra nuestra cultura y la parte práctica. Podríamos decir que la monogamia es antinaturalmente buena. Todo ese esfuerzo que se hace, ese compromiso, esa dedicación tienen su recompensa y es contar con una persona que te acompañe en el viaje de la vida, en la crianza de los niños si ambos deciden tenerlos, en superar juntos todo tipo de momentos y unirse cada vez más en ellos, en tener a alguien a quien admirar y sentir que te admiran. ¿Suena bien? Para ello hace falta una base de autoconocimiento, y así poder presentarse tal y como la persona ES.

Esto mismo sucederá en los encuentros eróticos que tendrás con esa pareja a la que has decidido elegir. Sin momentos de autoerotismo, si no sabes realmente qué y cómo te gustan los encuentros eróticos, qué deseas y cómo, puedes caer en frustración y decepción cuando pongas en la otra parte la responsabilidad de conocer tus expectativas sin haberlas trasmitido. Primero: ¿Qué esperabas realmente, lo sabías? Entonces, ¿por qué crees que la otra parte por ciencia infusa lo sabrá? Es importante esta parte para no caer en lo que cada vez está más de moda: la monogamia intermitente por el cambio, casi constante, de pareja. Plántate el coste que tiene entrar en una relación sin una base de autoconocimiento, sin conocer tus valores, límites y el puesto que ocupa la sexualidad en tu vida. Estás a tiempo de hacerte preguntas y reconducir. Dale un toque de humor a todo. ¡Hasta pronto!

 

Rut Mónica Díaz

Sexóloga

@sexologarutmonicadiaz