viernes 14/5/21

Una ley para el futuro de nuestros nietos

El Congreso de los Diputados aprobó el pasado jueves la primera Ley de Cambio Climático y Transición Energética de nuestro país. A falta de su aprobación final por el Senado, el texto consolida una ambiciosa batería de medidas, imprescindibles para avanzar en la necesaria descarbonización de nuestra economía, y alcanzar la neutralidad climática en el año 2050

Una ley para el futuro de nuestros nietos
Una ley para el futuro de nuestros nietos

La norma está alineada con las políticas europeas y es una herramienta fundamental para la obtención de los fondos de reconstrucción europeos, que deben impulsar la transición verde de nuestro modelo productivo y económico. Sin duda, un paso histórico que no admitía más retrasos.

Una vez que el texto entre en vigor, será el momento de comenzar a aplicar todos sus compromisos y de estar vigilantes, desde las instituciones y desde la sociedad civil, para que cada uno de ellos se cumpla, e ir provocando los cambios necesarios para avanzar hacia un horizonte verde.

Estas son algunas de las medidas más destacadas alcanzadas en el desarrollo de esta ley, que sitúan a España a la vanguardia en la lucha contra la emergencia climática y que abre la puerta a un futuro esperanzador para las próximas generaciones:

- El texto mantiene la obligación para 2023 de crear zonas de bajas emisiones en las ciudades de más de 50.000 habitantes, con el fin de reducir la contaminación atmosférica y las emisiones de CO2 y favorecer la movilidad eléctrica y transporte público.

- Objetivos de la ley para 2030: reducir un 23% las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a 1990; elevar hasta el 74% la generación de electricidad con fuentes limpias y mejorar el objetivo de eficiencia energética hasta el 39,5%. El Consejo de Ministros podrá revisar, al alza, estos objetivos para 2030.

- Respecto a los coches, y de acuerdo con la norma europea de descarbonización a 2050, la ley señala que los turismos y vehículos comerciales ligeros, no destinados a usos comerciales, reducirán paulatinamente sus emisiones, de modo que para 2040 sean de 0 emisiones; además establece obligaciones para puntos de recarga en gasolineras y en edificios.

-Prohibición de sondeos y prospecciones de combustibles fósiles: no se procederá a la tramitación de cualquier solicitud de explotación de hidrocarburos ni se otorgarán permisos de explotación de materiales con propiedades radiactivas; tampoco se autorizará actividades de explotación de hidrocarburos donde esté previsto el uso del "fracking".

-La ley contempla la consideración del cambio climático en la planificación y gestión del dominio público marítimo terrestre y establece que los títulos de ocupación se computarán desde su otorgamiento e incluirán todas sus prorrogas, sin superar los plazos máximos establecidos en la ley de costas, por un período máximo computable para la ocupación de 75 años.

-Impulsa la rehabilitación energética de los edificios, vigila los impactos del cambio climático en la salud pública y en la consecución de una dieta alimentaria sostenible y prioriza los bosques como sumideros de carbono.

-El despliegue de las renovables deberá ser compatible con la conservación del patrimonio natural y con combatir el deterioro demográfico.

-Obligatoriedad del Gobierno de revisar la sostenibilidad y el cambio climático en las enseñanzas del sistema educativo.

-Creación de un comité de expertos científicos en clima y transición energética como órgano responsable de evaluar y hacer recomendaciones en ambas cuestiones.

-Aprobación de planes nacionales de adaptación al cambio climático, para identificar y evaluar los impactos y en varios escenarios posibles.

-El texto plantea además compromisos clave de futuro como una ley de movilidad sostenible, una revisión del sistema energético y un impulso al ferrocarril como transporte para reducir emisiones.

-Y como objetivo fundamental a largo plazo, la neutralidad climática a 2050 con el 100% de la electricidad generada con fuentes renovables.

En definitiva, el viaje que nos llevará a salvar la vida de las futuras generaciones no ha hecho más que empezar. Para el año 2050, y a ser posible antes, España deberá haber construido un nuevo modelo de prosperidad respetuoso con el clima, en perfecta armonía con la naturaleza y protector de la salud de nuestros nietos y bisnietos. Esto no es un juego. Ya no cabe rescatar teorías medievales para hacer política. Es ahora o nunca, y ya llegamos tarde.

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