domingo 5/12/21

Digestión y trabajo: la forma en que comemos impacta directamente en nuestro rendimiento

Comer 5 veces al día, desayunar fuerte, mezclar hidratos, proteínas, grasas, vegetales y frutas en una misma comida, etc. Estamos acostumbrados a comer hasta “reventar” pero ¿a qué precio? ¿Crees que la forma en la que comes y lo que comes no afecta a tu rendimiento?

Digestión y trabajo: la forma en que comemos impacta directamente en nuestro rendimiento
Digestión y trabajo: la forma en que comemos impacta directamente en nuestro rendimiento

¿Sabías que una digestión pesada requiere del 80% de tu energía? ¿Te has parado a pensar que cuanto más pesadas sean tus digestiones menos energía te queda para otras funciones vitales? ¿Quieres conocer cómo es un día tipo de una persona con digestiones pesadas?

Te contamos la historia de Paco, el informático.

Digestión y trabajo

Paco se levanta cada mañana hambriento, cansado y de mal humor. Lo primero que hace es tomarse un café con leche acompañado de cereales, galletas o un bollo. En cuanto termina de desayunar, comienza a sentir como su vientre se inflama, pero se va a trabajar sin prestarle demasiada atención.

A medida que pasa la mañana, comienza a sentirse nuevamente hambriento y somnoliento, y siente esa “necesidad” de comer algo para continuar con su trabajo. Entonces, en el descanso, aprovecha para irse al bar y tomarse un refresco junto con un pincho de tortilla. 

Llega la hora del almuerzo. Se siente cada vez más hinchado pero paradójicamente con ganas de almorzar. No se trajo nada de casa, así que va al bar de abajo y se pide el menú del día: lentejas con chorizo de primero y carne con papas fritas de segundo. Como necesita una dosis de azúcar que le suba un poco el ánimo, no puede rechazar el arroz con leche de postre.

A pesar de querer una siesta urgente, vuelve al trabajo al cabo de una media hora y se le hace la tarde eterna. Cada vez más hinchado, con gases, reflujo y un embotamiento mental enorme, el cual no le permite concentrarse ni pensar con claridad.

Su jornada termina (¡por fin! Estaba a punto de quedarse dormido en el trabajo). No ha podido terminar sus tareas, y se le ha acumulado el curro para mañana. Su jefe le ha recriminado su bajo rendimiento, sus clientes no han quedado del todo satisfechos y el pobre Paco siente un embotamiento que no puede con su alma.

De camino a casa, hace una parada en el bar y se toma unas cañas con unas tapas para olvidar este día tan agotador y lleno de síntomas molestos.

Hora de cenar. La elección de hoy fue algo sencillo de preparar. Está tan cansado y sin fuerzas que no quiere ponerse a cocinar: se prepara un bocadillo de embutido y se va a la cama sin hacer la digestión.

Esta noche Paco no ha podido descansar bien. Se ha sentido molesto y hasta tuvo pesadillas. Mañana le espera otro largo día que vuelve a comenzar con su café con leche y galletas.

Paquito vive en “el día de la marmota”, el eterno bucle de las digestiones pesadas.

La salud de los trabajadores debería ser uno de los pilares de las empresas que quieren conseguir un buen ámbito laboral junto con un aumento de la productividad. Por eso nosotros abogamos siempre porque las empresas incluyan un adecuado asesoramiento nutricional para sus empleados. Ambas partes se verían muy beneficiadas.

Quizás su día te parece demasiado exagerado, pero esto es un caso real de nuestros clientes y es la realidad que viven miles de personas a diario: se ha pasado todo el día intentando digerir lo que comía. Se ha sentido sin fuerzas, molesto, inflamado, con gases, con reflujo y de mal humor. Y lo que es peor: ha sentido hambre continuamente porque sus células, a pesar de tanta comida, se encontraban desnutridas, ya que le pedían comida real rica en nutrientes.

Para que no te pase como a Paco, te aconsejamos incluir en tu alimentación una cantidad mayoritaria de frutas, vegetales, frutos secos, cereales integrales, germinados, fermentados, etc. Aumentar el consumo de estos alimentos y disminuir al máximo los ultraprocesados al igual que integrar el hábito del ayuno intermitente, entre otros hábitos saludables, potenciará tu calidad de vida y te permitirá rendir en cualquier ámbito de tu vida.

Además, es importante prestar especial atención a la correcta combinación de alimentos, volver a nuestra esencia, conectar con nuestros ritmos circadianos y entender cómo funciona nuestro aparato digestivo, quererlo y respetarlo.

Acercarnos a una dieta sencilla, de baja carga digestiva y alto valor nutricional, aumentará nuestra energía vital, y nos hará sentir como hemos sido programados: VIVOS, LIGEROS Y SANOS.

Todos estos conceptos los iremos desarrollando en los próximos artículos.

Suso Valcárcel&Flor Fernández

Coaches de salud integral, expertos en nutrición natural y consciente
Fundadores de Hygemon y del programa C.I.S.E.

[email protected]

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